La Estancia Olvidada de Calamuchita
Los jesuitas estuvieron unos cuarenta años en Calamuchita, llegaron en 1726 y adquirieron tierras
de Don Clemente Baigorrí.
Desarrollaron un gran establecimiento rural que se extendía desde San Miguel hasta el arroyo Chucul.
Su principal actividad era la ganadera que dio sustento a los Ejercicios Espirituales de la Provincia Jesuítica del Paraguay.
La fuerza laboral estaba a cargo de esclavos negros y unos poco conchabados.
No entró en la declaratoria de UNESCO del 2000, como patrimonio de la Humanidad, sus ruinas pueden ser rescatadas arqueológicamente con un trabajo interdisciplinario.
jueves, 3 de marzo de 2016
jueves, 22 de enero de 2015
Yacanto, un rincón de Calamuchita
Yacanto fue tierra de Comechingones.
Los españoles encomiendan sus indios y toman posesión de las tierras.
Tiempo después, en el siglo XVIII, fue un puesto de la Estancia Jesuitica de San Ignacio de
Calamuchita.
Los descendientes de Antonio Ortiz del Valle, venden la estancia de Yacanto a Anfiloquio Villagra.
La familia Villagra construye un oratorio, y donan a la curia terrenos del mismo y lugar para el cementerio. La capilla se vio rodeada de pulpería, almacenes y habitaciones, por la llegada de los serranos a los oficios religiosos.
En 1939 José Marrero comienza a urbanizar el lugar dando forma a Villa Yacanto.
Los españoles encomiendan sus indios y toman posesión de las tierras.
Tiempo después, en el siglo XVIII, fue un puesto de la Estancia Jesuitica de San Ignacio de
Calamuchita.
Los descendientes de Antonio Ortiz del Valle, venden la estancia de Yacanto a Anfiloquio Villagra.
La familia Villagra construye un oratorio, y donan a la curia terrenos del mismo y lugar para el cementerio. La capilla se vio rodeada de pulpería, almacenes y habitaciones, por la llegada de los serranos a los oficios religiosos.
En 1939 José Marrero comienza a urbanizar el lugar dando forma a Villa Yacanto.
lunes, 2 de junio de 2014
Historia de Santa Rosa de Calamuchita
En el Valle de Calamuchita, tras largos años de haber
sido recorrido por pueblos cazadores, cuando transcurrían los primeros años de
la era cristiana habitaron aborígenes que se apropiaron del espacio
subsistiendo de la caza, recolección y pesca, complementando su dieta con
productos de la agricultura. Conocieron la cerámica, labraron morteros en
piedras, pintaron cuevas y adoraron a la naturaleza. Fueron conocidos como Comechingones o pueblos de las sierras.
Los españoles recibieron en
encomienda estos indígenas y en mercedes
reales sus tierras. Con el paso del
tiempo estas grandes extensiones se
convirtieron en estancias.
La familia Carranza
denominó a su estancia “Santa Rosa” en honor a la Santa Limeña que tanto
veneraron, la misma estaba atravesada por un importante río. Sus herederos la enajenaron a favor del padre
riojano Vicente Peñaloza, cura y vicario de Calamuchita quien construyó la
capilla, hoy “Capilla Vieja”.
Un 10
de diciembre del año 1877 la familia Baños-Prado Núñez, dona a la “…Iglesia
de Santa Rosa… una cuadra cuadrada de terreno de su propiedad para poblar… quedando
la iglesia en la mitad de la cuadra…”. Este hecho marca un hito que dará origen al poblado que crecerá de manera
espontánea, conocido como Villa Santa Rosa.
En
este lugar se instalará con el transcurso del tiempo una escuela, un vivero, la
comisaría, una estafeta postal, una
mensajería, algunas viviendas, un almacén de Ramos Generales y otros comercios como
indicadores de crecimiento.
En 1923 Estanislao Ramón Baños, vende a Diego Garzón -
de la ciudad de Córdoba - el sector centro de la estancia quien lotea en varias etapas en el año 1935 urbanizando
el lugar, así dio respuesta a otro
momento histórico a partir del cual se
conforman las principales instituciones del lugar.
Bibliografía:
Escritura de donación realizada por el escribano
Francisco Figueroa, 1877.
Biasotto, Jorge. Algunas
consideraciones sobre la fundación de Santa Rosa. Cuadernillo del Centro de
Investigación Histórica “Huasi Ctalamochita”. Imprenta Rascón. Santa Rosa de
Calamuchita. 1995.
Benso Griselda, Signorile Analía. La capilla vieja, Imprenta Rojo, 1998.
Santa Rosa de Calamuchita, Vivencias. Cap.1, Imprenta
Lotería de Códoba, 2006.
lunes, 9 de septiembre de 2013
Taller de Historia Oral - Santa Rosa de Calamuchita
Todos los Lunes en la Biblioteca Popular de Santa Rosa de Calamuchita nos reunimos para lograr a través de entrevistas y comentarios de los vecinos de la zona, formar un archivo que quede a disposición de los interesados en recuperar la historia del lugar.
Entrevista de Alejandra Minuzzi a Santina Rinaldi
Entrevista de Alejandra Minuzzi a Santina Rinaldi
sábado, 11 de junio de 2011
Taller de Comechingones en la Escuela de Atos Pampa
El viernes 11 visitamos con Gabriela Colaccini la escuela Manuel Belgrano de Atos Pampa, fuimos invitadas por la fundación Atos Pampas.
Entusisasmadas partimos a la pampa de altura, donde las sierras grandes daban un marco inmejorable a nuestra propuesta de realizar un taller, sobre Comechingones con todos los alumnos de la escuela.
La experiencia fue muy enriquecedora para nosotras, y esperamos que para los alumnos, maestras, padres y miembros de la fundación.
Nos recibieron los alumnos con un distintivo, y las autoridades con amabilidad.
Compartimos una jornada donde presentamos nuestro libro Comechingones y Pampas, los niños trabajaron libremente las propuestas sobre pinturas rupestres, desde los pequeños de jardín de infantes hasta los del último grado.
Escucharon los retatos y las aventuras de Lucho y Tina hasta el modo de sobrevivir de los aborígenes de Córdoba con atención y participación.
Los miembros de la fundación nos comentaron sobre las tareas que se realizan en los consultorios que se desarrollan en la capilla y las que se ejercen de los salones. Su labor social y educativa es muy valiosa para los habitantes del paraje.
Aprendimos mucho,de todas las personas que compartieron ese encuentro, regresando a nuestro pueblo con nuevas ideas, valorando a quienes viven en lugares lejanos para nosotros, cercanos a la naturaleza y a la vida digna.
Entusisasmadas partimos a la pampa de altura, donde las sierras grandes daban un marco inmejorable a nuestra propuesta de realizar un taller, sobre Comechingones con todos los alumnos de la escuela.
La experiencia fue muy enriquecedora para nosotras, y esperamos que para los alumnos, maestras, padres y miembros de la fundación.
Nos recibieron los alumnos con un distintivo, y las autoridades con amabilidad.
Compartimos una jornada donde presentamos nuestro libro Comechingones y Pampas, los niños trabajaron libremente las propuestas sobre pinturas rupestres, desde los pequeños de jardín de infantes hasta los del último grado.
Escucharon los retatos y las aventuras de Lucho y Tina hasta el modo de sobrevivir de los aborígenes de Córdoba con atención y participación.
Los miembros de la fundación nos comentaron sobre las tareas que se realizan en los consultorios que se desarrollan en la capilla y las que se ejercen de los salones. Su labor social y educativa es muy valiosa para los habitantes del paraje.
Aprendimos mucho,de todas las personas que compartieron ese encuentro, regresando a nuestro pueblo con nuevas ideas, valorando a quienes viven en lugares lejanos para nosotros, cercanos a la naturaleza y a la vida digna.
lunes, 31 de enero de 2011
Rastreando el origen de Quilino. Provincia de Córdoba
Por Analía Signorile
Cuando Jerónimo Luis de Cabrera y su hueste ponen sus pies en el actual territorio cordobés se sorprende de las dos grandes acequias que surcan el valle de Quilinon.
Una de ellas conocida como Ibramamapa, abastecía a cinco pueblos aborígenes, que utilizaban el regadío para sus sementeras, uno de ellos era el pueblo de Quilinon donde señoreaba el cacique Anime.
Muy cerca corría la otra que la llamaban los indígenas Chimampa, allí estaban poblados otros diez caciques.
Tan próspero era el lugar que cuando reparte las encomiendas se autodesigna los indios del valle de Quiino y sus alrededores.
Si usted tiene alguna duda lo invito a que visite Villa Quilino, un microclima privilegiado y el agua cristalina de sus acequias hacen de una región agreste un lugar propicio para el asentamiento humano, ayer y hoy.
Los conquistadores llegaron en invierno, plantaron frutales y vides y poco a poco los fueron despojando de sus tierras, reduciéndolos en un solo pueblo, el de Quilino.
Estos pueblos hablaban el henia, por lo que podemos deducir que eran autóctonos o sea comechingones, pero antes de la llegada del español se habían mestizado con los sanavirones mediante un presunto avance de estos último, los testimonios de nombres de caciques en lengua originaria y de los pueblos en lengua sanavirona estarían avalando por el momento esta hipótesis.
El maltrato del poblero Alonso Gordillo inferido a los indios de Quilino de la encomienda de Pedro Luis Cabrera la cual administraba, termina en un juicio que nos permite conocer pormenores de la vida y los rituales de este pueblo aborigen.
El pueblo de indios de Quilino fue empadronado en varias ocasiones por las autoridades coloniales y fue uno de los pueblos que perduraron en el proceso de desestructuración sostenida que llevaron los españoles, conservando su autoridad étnica y una estructura comunitaria desdibujada que llegó hasta fines del siglo XIX.
El mestizaje, la discriminación y la aculturación fueron entre otras causas las que motivaron a los habitantes de Quilino y Villa Quilino olvidar su pasado indígena.
Los testimonios orales de antiguos habitantes permiten recorrer huellas de viejas acequias, indicios de aguadas y lagunas desaparecidas.
El paisaje y el marco natural hacen el resto; vides, tunas, mistoles, frutales y cabritos dan cuenta de un potencial por demás interesante en su economía regional y como propuesta turística.
Presencia Afroargentina en el museo
El 14 de Enero el museo Estanislao Baños de Santa Rosa, convocó a pintores, historiadores, músicos y otros artistas.
En el encuentro pudo disfrutarse de la música de Hebe Schneider, apreciarse los cuadros de la artista y de otros pintores invitados como Gloria Medina, Eduardo de la Fuente, Norma de Quiroga y Clotilde.
La temática de la presencia afro en nuestra identidad fue explicada por la Prof. Analía Signorile, y el colorido de las obras crearon un ambiente interesante.
También los presentes compartieron las danzas rituales afro que danzó Telma Meireles.
En el museo quedará el cuadro titulado El obraje de la estancia San Ignacio de Calamuchita, marcando la presencia negra en nuestra región.
Obra de Hebe Schneider.Acrilico 50x70 Museo Estanislao Baños.
En el encuentro pudo disfrutarse de la música de Hebe Schneider, apreciarse los cuadros de la artista y de otros pintores invitados como Gloria Medina, Eduardo de la Fuente, Norma de Quiroga y Clotilde.
La temática de la presencia afro en nuestra identidad fue explicada por la Prof. Analía Signorile, y el colorido de las obras crearon un ambiente interesante.
También los presentes compartieron las danzas rituales afro que danzó Telma Meireles.
En el museo quedará el cuadro titulado El obraje de la estancia San Ignacio de Calamuchita, marcando la presencia negra en nuestra región.
Obra de Hebe Schneider.Acrilico 50x70 Museo Estanislao Baños.
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